
Haz tu
entrada a este nuevo año sobre tus rodillas. La fe no se preocupa de la
totalidad del viaje. Con un paso vasta. Todo lo que se necesita es ese primer
paso. Susurra una oración que te llene de valor las piernas y el corazón,
mientras enfrentas lo desconocido, lo inesperado. ¿Qué importa si no sabes para
dónde vas? Deja que Jesucristo te tome de la mano. Él da tranquilidad y
serenidad al alma y al corazón. Así como Él resiste, tú también puedes resistir
mientras escalas sobre piedras filosas y rocas. Asciende con Él hacia el fin
del año, e incluso hasta el final del sendero de la vida. El pico de la montaña
que está entre las nubes de tormenta está más cerca de las estrellas luminosas.
Él da el valor por el que estás orando para elevarte sobre el valle. Escucha la
voz del Maestro y sigue adelante, con valor, hacia el cumplimiento de tu tarea.
Tienes todo un año para escalar.
Algunos de
los más valientes montañistas han relatado historias increíbles acerca de sus escalamientos.
A veces notaban la presencia de un Compañero que no estaba entre los que
componían el grupo original de escaladores. ¡Cuanto más positiva es la
presencia del Guía Celestial cuando los escaladores de Dios suben a los lugares
más elevados del Espíritu!
Los escaladores
de Dios han sido creados para caminar en lugares precarios, no para las cosas
fáciles de la vida.
¡No limites
al Dios ilimitado! Acompañado por ÉL enfrenta el nuevo sendero y camina sin
temor, ¡porque no vas solo!
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